Comprar casa de pueblo

Qué revisar en una casa de piedra antes de comprarla

Desván de una casa antigua con vigas de madera oscura bajo un tejado de teja, con luz entrando por un hueco entre las tejas

Una casa de granito puede durar siglos. También puede llevar veinte años con una gotera que ha podrido las vigas sin que nadie la viera. Esto es lo que conviene mirar en la visita, con calma y con linterna.

Una aclaración antes de seguir: esta lista sirve para saber qué preguntar. Quien debe valorar el estado real de la casa es un arquitecto o un aparejador. El dinero que cuesta su informe es poco comparado con lo que puede ahorrar.

Los muros

Los muros de granito de las casas de la sierra son gruesos. Bien hechos, aguantan casi todo. Buscad grietas, sobre todo las que van en diagonal o las que se abren más arriba que abajo. Mirad las esquinas y los dinteles de puertas y ventanas: si una piedra se ha movido, se nota ahí.

Fijaos también en las reparaciones antiguas. Un muro de piedra rejuntado con cemento puede atrapar la humedad dentro, mientras que los morteros de cal dejan transpirar la piedra. Si veis mucho cemento en una casa vieja, preguntad al técnico.

El tejado

Es lo primero que falla en una casa cerrada. Y lo que más daño hace. Desde fuera, mirad si la línea del tejado está recta o tiene ondulaciones, si faltan tejas o hay tejas rotas. Desde dentro, subid al desván si se puede: manchas en la madera, vigas con el extremo podrido o con polvo de carcoma, tablas que ceden al pisar.

Las vigas que apoyan en el muro son el punto débil. Si la humedad ha llegado ahí durante años, la madera puede estar podrida por dentro aunque por fuera parezca sana.

Las humedades

En una casa de piedra hay dos tipos que conviene distinguir. Las que suben del suelo, por capilaridad, dejan manchas en la parte baja de los muros y la pintura abombada. Las que entran por el tejado o por una ventana mal sellada aparecen arriba o alrededor de los huecos. Las dos tienen arreglo; el coste es muy distinto.

Un truco sencillo: visitad la casa después de unos días de lluvia. Lo que en julio parece seco, en noviembre puede no estarlo.

El agua

Preguntad si la casa tiene acometida a la red municipal de agua o si depende de un pozo. Parece obvio. No siempre lo es. Si tiene acometida, comprobad que hay contador y que el agua llega. Si es de pozo, preguntad en el ayuntamiento qué permisos tiene y si el agua está analizada.

La luz

Una casa cerrada mucho tiempo puede tener la luz dada de baja o una instalación eléctrica tan antigua que la compañía no la reconecte sin una revisión. Preguntad cuándo se renovó la instalación y si hay boletín o certificado. Una instalación antigua no suele ser motivo para no comprar, pero hay que contar con rehacerla.

El saneamiento

No todas las casas de pueblo están conectadas al alcantarillado, y algunas, sobre todo las que quedan en las afueras o fuera del casco, tienen una fosa séptica de hace décadas, un desagüe que nadie sabe muy bien adónde va o directamente ninguna solución, cosa que en una casa de fin de semana se descubre tarde y mal. El ayuntamiento sabe si hay red de saneamiento en esa calle y qué haría falta para conectarse.

Internet

Para teletrabajar, decisivo. Comprobad la cobertura de fibra en la dirección exacta, no en el pueblo en general, y probad el móvil dentro de la casa: los muros gruesos de piedra frenan mucho la señal. Si no llega fibra, existen alternativas por radio, 4G o satélite, cada una con sus limitaciones.

Una vez visto el estado de la casa, toca revisar los papeles antes de comprar.

También en esta web: Papeles antes de comprar una casa de pueblo